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El médico Emilio Herrera fundó la Fundación New Health en 2013 dispuesto a promover y extender los cuidados paliativos en todas las organizaciones y sistemas de salud del mundo, empezando por Sevilla y España. Su visión y metodología no sólo ha resultado exitosa sino que pronto ha comenzado a extenderse a otros países. La directora general, Isabel Donado, nos cuenta los entresijos de este proyecto y reflexiona no solo sobre la necesidad de que los políticos se impliquen sino también de la responsabilidad de la comunidad en el cuidado de sus vecinos. Sólo así se conseguirá una «ciudad compasiva».

—¿Qué realiza la fundación?

—La fundación ha desarrollado tres tipos de metodología para ayudar a las organizaciones sanitarias, sociales y comunitarias a que mejoren la forma de atender a las personas con enfermedad avanzada. Son «Newpalex», un sistema de atención de cuidados paliativos; «Newcare», un sistema de gestión para la cronicidad compleja, y nuestro proyecto de «Comunidades Compasivas», del que somos promotores en Sevilla e intentamos replicar en otras ciudades.

—¿Y funciona?

—Con todos los proyectos evaluamos el antes y el después. Y, por ejemplo, en paliativos conseguimos mejorar la calidad de vida en un 90% o la efectividad clínica hasta el 93%. Hay organizaciones que implementan la cobertura en cuidados paliativos hasta el 60%, y, además, se produce ahorro económico entre un 20 y un 30 por ciento en las organizaciones. Creemos que el sistema de salud en España no ha implantado cuidados paliativos porque no ha entendido lo que les cuesta no tenerlos.

—¿Por qué supone un ahorro?

—La gente muere mal. Y muere en los hospitales. Cuando montas los programas de paliativos como un verdadero sistema de gestión, el modelo deja de ser «hospitalocéntrico» y se orienta al domicilio y el ambulatorio, cuando los recursos más caros son los hospitalarios.

—El modelo se está exportando fuera

—En Colombia unas 120.000 personas al año necesitan cuidado paliativos. Cuando llegamos en 2014 se estaban atendiendo a unas 3.000 y ahora han llegado a 20.000. También estamos trabajando en Brasil y en Ecuador.

—¿Y en el resto de España?

—El SAS nos ha contratado para hacer el estudio de los cuidados paliativos en Andalucía, porque no se sabe exactamente qué cobertura hay, como tampoco se sabe en España.

—¿Es hoy en día un tabú la muerte?

—No gusta hablar en público de la muerte, pero aprender a morir enseña a vivir. Ésta es una gran filosofía de los cuidados paliativos que queremos que se extienda. Por suerte, cada vez se habla más. Lo notamos con «Sevilla Contigo, Ciudad Compasiva», con el que llevamos más de 3 años ya en la ciudad.

—¿Qué acciones lleváis a cabo con «Sevilla Contigo, Ciudad Compasiva»?

—Por un lado, sensibilizar a la población sobre la muerte y sobre la importancia de los cuidados paliativos. Por otro, talleres de formación con los que capacitamos a la sociedad y a los cuidadores en particular para que estén preparados para afrontar esta situación de enfermedad avanzada. Piensa, que si el 100% de la población muere, 7 de cada 10 lo hace por una enfermedad crónica y avanzada. Y, por último, hacemos promoción comunitaria.

—¿Es necesario que la comunidad se implique?

—Sólo cuando funcionan de forma coordinada el modelo sanitario, social y comunitario, una persona ve cubierta todas sus necesidades. Tenemos una red cercana de familias y amigos y otra externa de vecinos y recursos de la sociedad. Algo muy necesario ahora que los modelos familiares han cambiado y cada vez hay más personas mayores solas. Además, creemos que cuidar es un privilegio, la satisfacción no solo se produce en la persona que recibe el cuidado sino también en la que cuida.

—¿Con qué momento te quedas de estos años en la fundación?

—Tuvimos una persona con ELA en el proyecto de Todos contigo que hacía cuadros de patchwork. Montamos una exposición, y logramos con toda la ayuda de la comunidad que ella acudiera a la inauguración, algo complicado porque estaba físicamente muy deteriorada. Cuando la vimos allí emocionada te das cuenta de la cantidad de gente que se había puesto a su disposición para algo aparentemente sencillo pero que en el fondo era muy grande.

Publicación original en ABC Sevilla

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