En el ámbito de los cuidados paliativos y la psicooncología es Ramón Bayés[1] quien más nos ha hecho reflexionar sobre el paso del tiempo y los tiempos de los pacientes que cuidamos. El profesor Bayés nos proponía, ya hace muchos años, la medida del tiempo como medida del grado de sufrimiento[2].

En una situación de enfermedad, cuando una persona tiene la sensación de que el tiempo se dilata con respecto al tiempo cronológico, este hecho constituye un indicador de malestar; mientras que cuando percibe que el tiempo se acorta y pasa con rapidez, este fenómeno suele traducir un estado de bienestar. Nuestra técnica consta únicamente de dos preguntas sencillas:

  1. ¿Cómo se le hizo el tiempo en el día de ayer (esta noche, esta mañana, esta tarde): corto, largo, o Vd. que diría?
  2. ¿Por que’?[3]

El sufrimiento se define como el desequilibrio entre las amenazas que sufrimos y nuestros recursos para enfrentarlas, cuando no tenemos control sobre nuestras amenazas aparece el sufrimiento[4].

El presente de las cosas pasadas

Quiénes o qué somos

Somos la suma de todos los que nos precedieron, de todo lo que fue antes que nosotros, de todo lo que hemos visto. Somos toda persona o cosa cuya existencia nos ha influido y a la que hemos influido. Somos todo lo que ocurre cuando ya no existimos, y todo lo que no habría sido si no hubiéramos existido.[5]

El pasado es donde nos reconocemos, somos todo lo que hemos sido hasta ahora. Lo que vendrá es una hipótesis, no existe, existe como posibilidad. El pasado sólo existe en nuestro presente, la persona, todos nosotros somos una historia, una biografía.

Nuestro pasado nos puede estar afectando hoy, para bien o para mal: un hecho pasado sigue estando en el presente a través de nuestros recuerdos, ¿qué emociones nos genera?, ¿cómo se producen esos recuerdos y cómo podríamos actuar para olvidar los malos recuerdos, que nos hacen sufrir, y retener los buenos? Para superar el sufrimiento de nuestro pasado sólo hay una forma de superarlo, ya no podemos cambiar nuestro pasado, pero podemos reparar el daño, podemos perdonar, pedir perdón, y perdonarnos.

Existen personas sin pasado, mejor dicho, sin un presente de las cosas pasadas, sólo tienen presente, no se recuerdan, no conocen su biografía, pero la tienen, todo el mundo tiene una biografía. Cuando leemos una biografía estamos reviviendo la vida de esa persona, su dolor, su felicidad, su bien y su mal, está siendo otra vez, ahora en nuestro presente. Nosotros debemos ser el presente de las cosas pasadas de las personas con demencia. Si les olvidamos, ellos no existen, porque necesitan de nuestro presente para ser hoy, también.

El presente de las cosas presentes

Nuestro presente, si es que existe, ha cambiado, nuestro tempo es presto, a veces, prestíssimo.  Vivimos en la inmediatez, el lapso de tiempo que media entre una acción y una consecuencia es un elemento clave para entender nuestro comportamiento social.

Para tomar decisiones difíciles es necesario reflexionar, deliberar, interpelar al otro y dejarse interpelar. Sin embargo, nuestra sociedad no tolera las demoras y se ha vuelto impaciente por conseguir lo inmediato, y, sobre todo, en nuestra sociedad estamos solos, sólo estoy yo, no hay nadie más.

El presente de las cosas futuras

El futuro es el tiempo de lo incierto, sin embargo, lo vivimos como real, construimos nuestro presente conforme a lo que esperamos de nuestro futuro.

Hoy en día, en muchas situaciones, por desgracia, no necesitamos al “fantasma de las navidades futuras”[6] para que nos muestre el futuro: tenemos información suficiente para saber qué nos pasará si hacemos un determinado comportamiento, y sobre todo tenemos poco futuro, porque no transcendemos más allá de nuestro smartphone.

Los tiempos de espera en el contexto sanitario son una gran amenaza para el sufrimiento de los pacientes. La gestión de los tiempos de espera es una asignatura pendiente, tanto para el enfermo y sus familiares como para los sanitarios. No me estoy refiriendo a las listas de espera que vemos en el servicio sanitario, me refiero a algo menos prosaico, más trascendental.

El sufrimiento surge como fruto de la espera dentro de la incertidumbre. La incertidumbre es la peor de las amenazas, porque no nos permite prepararnos, no sabemos a qué nos enfrentamos, nos deja desvalidos, sufrientes. Cuando las personas sienten venir su muerte, pero no les hemos confiado su verdad, les estamos negando la respuesta adecuada, les estamos dejando desvalidos, les llevamos al sufrimiento.

El sufrimiento será mayor cuanto más importante sea lo que esperamos, y cuanto más incierta sea su aparición.

A pesar de la incertidumbre, aún hay mayor sufrimiento al de la espera incierta, y es el sufrimiento del que no tiene nada, ni a nadie, a quien esperar. Es el sufrimiento del no hay nada más que hacer. No hay mayor sufrimiento que el de un hombre sin esperanza.

En CIE-10 no encontramos nada ligado a la esperanza, en la clasificación NANDA encontramos el diagnostico (00124) Desesperanza

La vida es tiempo

Este título corresponde con una frase de la letra de la canción Time[7], que pueden escuchar y ver en YouTube, su autor es Pedro Sosa[8], un médico algo especial, les recomiendo que le conozcan, canta canciones distintas, muy interesantes para todos. En esta canción dice:

El tiempo es vida.

La vida es tiempo

Tiempo, tiempo, tiempo…

Todo lo que puedes tener.

 

Rafael Gómez García

Responsable asistencial de la Fundación CUDECA

Integrante grupo motor RedPAL

[1] Ramón Bayés. (2018). En Wikipedia, la enciclopedia libre. Recuperado de https://es.wikipedia.org/wiki/Ramón_Bayés

[2] En YouTube hay varios videos muy interesantes del profesor Bayés, en este aborda la cuestión del tiempo: https://youtu.be/Ii8QdSpSsA4

[3] Bayés, R. (1998). Psicología del sufrimiento y de la muerte. Anuario de Psicologia, 29(4), 5-17.

[4] Libros de Ramón Bayés sobre el tema: El reloj emocional. La gestión del tiempo interior y El reloj emocional. Sobre el tiempo y la vida

[5] Cita de la película Almanya. Bienvenido a Alemania.

[6] Lean Cuento de Navidad de Dickens, por favor.

[7] Mi gestor de bibliografía no me da la opción de clasificar un vídeo de YouTube muy bien, así que opto por citarlo como obra de arte: Time – YouTube. (s. f.). Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=Lwq6o1zW_rs

[8] Pedro Sosa tiene presencia en redes sociales como él mismo en: https://www.pedrososa.com/ , o como su universo en:  http://universodetrapo.org/

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