Cuenta el doctor Enric Benito que la Sociedad Española de Cuidados Paliativos se propuso “atender bien» y «aprender” acerca de la espiritualidad para ofrecer un itinerario en el proceso de morir

“El acompañamiento espiritual es facilitar la aceptación de una persona para que pueda entregarse a ese proceso”, explicaba el doctor Enric Benito durante la primera sesión de las VII Jornadas de Cuidados Paliativos. Se refería al proceso final de la vida de una persona, a la muerte.

El doctor Benito, que ha dedicado muchos años de investigación y trabajo al concepto de la espiritualidad, fue uno de los ponentes invitados para la celebración de estas Jornadas de Cuidados Paliativos de Melilla. En esta ocasión las jornadas tuvieron lugar en la Residencia de Mayores del Imserso en la ciudad. El lema de esa nueva edición es ‘La espiritualidad como esencia de la persona’.

“Vamos a tratar el tema de la espiritualidad que es un tema importantísimo en la atención de las personas en los últimos momentos de la vida, y para ello hemos traído a varios y ponentes expertos en este tema, que van a intentar explicar qué es la espiritualidad y cómo podemos acompañar espiritualmente a las personas en el final de su vida”, comentaba el organizador de las jornada y responsable de la ESAD de Cuidados Paliativos de Melilla, el doctor Antonio Castillo Polo.

La definición que existe por parte de la Organización Mundial de la Salud habla de que “los cuidados paliativos tratan de cubrir las necesidades de las personas en el proceso de morir, incluyendo las necesidades físicas, sociales, emocionales y espirituales”.

Pero esa parte espiritual, que según el doctor Benito, no se ha aprendido en las facultades de Medicina ni de Enfermería, “en un momento dado de 2004, la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), nos propusimos intenta aprender y atender bien este tema”. Es por lo que crearon un grupo de trabajo de investigación para elaborar un modelo de atención a fin de poder dar a conocer el itinerario del proceso de morir. “Qué pasa cuando alguien se va, pero no solo físicamente sino, desde el punto de vista existencial: qué le pasa a la conciencia, a la persona”, explicó.

Además, desde este grupo de investigación han elaborado otro itinerario para saber cómo se puede acompañar en el proceso de facilitar la aceptación. Aunque lo que dificulta mucho este proceso, según indicó el doctor Benito, es la resistencia. “Porque el nacer y el morir son muy parecidos, y en el nacimiento, imagínense que el bebé dijese que no quiere nacer porque no sabe a dónde va y tiene miedo; eso lo haría más complicado, y al final la gente nace y muere igual; entonces aquí nuestro trabajo es facilitar el alumbramiento facilitando la aceptación de algo que en principio no es fácil”, ilustró Benito, indicando que el acompañamiento espiritual de los profesionales es “facilitar esa aceptación para que la persona pueda entregarse a ese proceso, que ya de por sí está normalizado y normalmente acaba bien”.

Para ello emplean unas herramientas, que durante su ponencia explicó a los asistentes: La primera es la acogida: la hospitalidad, la presencia la compasión en el proceso. Después la resistencia, el ‘no quiero’ y ‘no me gusta’. También está la aceptación que es la entrega, y finalmente la trascendencia: que es, según el doctor Benito, cuando la persona “adquiere la conciencia de que está más allá de lo que había imaginado”.

Todos estos procesos y herramientas están contempladas en una monografía de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, que ya se escribió hace unos años, y coordinó Enric Benito. “Es un trabajo académico profesional, humanista y transconfesional, no tiene que ver con ninguna religión, sin rechazar a ninguna confesión porque las acepta a todas, pero es un modo de trabajo que nos ayuda a saber cómo es el itinerario del proceso de morir y cómo acompañarlo”, aseveró el doctor.

Este jueves, a las 9:30 horas en el salón de actos de la Residencia de Mayores del Imserso, continúan las Jornadas con una mesa redonda sobre ‘Cuidados Paliativos No Oncológicos’.

Publicación original en El Faro de Melilla.

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